Con 42 votos afirmativos y 30 negativos, el Senado aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en una sesión atravesada por intensas negociaciones y modificaciones de último momento. El oficialismo logró el respaldo de los tres representantes por Córdoba, incluida la schiarettista Alejandra Vigo, y mantuvo la cuota solidaria sindical, uno de los puntos más sensibles del debate.
El proyecto fue aprobado con el acompañamiento de los senadores de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y representantes de distintos bloques provinciales. A los votos libertarios se sumaron los diez radicales, tres macristas y legisladores de Córdoba, Chubut, Misiones, Neuquén, Salta, Tucumán y el correntino Carlos “Camau” Espínola.
En contra votó todo el interbloque peronista que conduce José Mayans, además de los santacruceños independientes José María Carambia y Natalia Gadano.
El respaldo de Alejandra Vigo, junto a Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero, aseguró el apoyo total de Córdoba. Sin embargo, la senadora rechazó en particular tres puntos del articulado: los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), el banco de horas y la derogación de estatutos.
Cambios y concesiones a los sindicatos
Durante la jornada continuaron las negociaciones en los pasillos del Congreso. Como resultado, el oficialismo mantuvo la vigencia de la cuota solidaria sindical, que seguirá con un tope del 2% de la remuneración y ya no tendrá límite temporal de dos años, como establecía la versión anterior del texto.
También se confirmó que los aportes a cámaras empresariales se mantendrán, con un techo del 0,5%.
Además, se incorporó el convenio de traspaso de competencias de la Justicia Nacional del Trabajo a la Ciudad de Buenos Aires.

Fondos de Asistencia Laboral y debate por las indemnizaciones
Uno de los puntos más discutidos fue la creación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), destinados a financiar indemnizaciones por despido sin causa. Ese título fue aprobado por 41 votos contra 31.
El esquema establece que las grandes empresas aportarán el 1% mensual de la masa salarial y las MiPyMEs el 2,5%. El Poder Ejecutivo podrá elevar esos porcentajes al 1,5% y 3%, respectivamente, con aval de una comisión bicameral.
Desde el peronismo cuestionaron que estos aportes se descuenten de contribuciones al sistema previsional y advirtieron sobre una posible desfinanciación de la ANSES. También señalaron que los fondos serán administrados por entidades financieras e integrarán el mercado de capitales, lo que —según la oposición— abre la puerta a un esquema similar al de las antiguas AFJP.
Los principales ejes de la reforma laboral
El texto aprobado introduce modificaciones profundas en el régimen laboral vigente:
- Reduce el cálculo indemnizatorio, excluyendo ítems como aguinaldo y vacaciones.
- Establece que los convenios por empresa prevalecerán sobre los de actividad o rama.
- Limita la ultraactividad de los convenios colectivos una vez vencidos.
- Deroga algunos estatutos, como el del Periodista, a partir del 1° de enero de 2027.
- Permite vacaciones más flexibles y habilita el banco de horas por acuerdo entre partes.
- Amplía el listado de servicios esenciales y de importancia trascendental, obligando a garantizar entre el 50% y el 75% de prestación durante huelgas (100% en fuerzas de seguridad).
- Exige autorización previa del empleador para asambleas dentro del establecimiento y establece que no se devengarán salarios durante el tiempo de protesta.
Un debate con fuerte impacto político y social
El oficialismo calificó la iniciativa como “la reforma laboral más importante de los últimos 50 años”, con el objetivo declarado de fomentar el empleo formal.
Desde la oposición, en cambio, anticiparon que habrá cuestionamientos judiciales y advirtieron sobre el impacto en los derechos laborales y el sistema previsional.
Con la media sanción del Senado, el proyecto avanza en un escenario de alta tensión política y con fuerte repercusión en el ámbito sindical y empresarial.
