A cuatro años de la guerra: en qué situación está hoy el conflicto entre Rusia y Ucrania

Este 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años desde que Rusia lanzó la invasión a Ucrania, un conflicto que Moscú definió como una “operación militar especial” y que, lejos de resolverse rápidamente, se convirtió en la guerra más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El presidente francés Emmanuel Macron aseguró que Rusia sufrió un “triple fracaso” militar, económico y estratégico. Según expresó, la invasión terminó fortaleciendo a la OTAN, uniendo a Europa y exponiendo debilidades estructurales del modelo imperial ruso.

El mandatario reafirmó además que Francia continuará respaldando a Ucrania y advirtió que Occidente no abandonará su apoyo pese al desgaste del conflicto.

Un balance humano aún incierto

Las cifras exactas de víctimas siguen siendo difíciles de determinar. Datos de la Organización de las Naciones Unidas estiman que cerca de 15.000 civiles murieron y más de 40.600 resultaron heridos, aunque el número real podría ser considerablemente mayor debido al limitado acceso a zonas ocupadas.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski reconoció recientemente la muerte de al menos 55.000 soldados ucranianos desde 2022.

En el caso ruso, sin cifras oficiales del Kremlin, investigaciones independientes calculan entre 117.000 y más de 300.000 militares rusos fallecidos.

Además, alrededor de seis millones de ucranianos continúan refugiados en el extranjero.

Un país devastado por la guerra

Amplias regiones del este de Ucrania quedaron prácticamente destruidas tras años de combates intensos. Ciudades enteras fueron reducidas a escombros y los ataques contra infraestructuras energéticas provocaron reiterados cortes de electricidad y calefacción durante los inviernos.

Según organismos internacionales, cerca del 20% del territorio ucraniano está contaminado con minas, mientras que la reconstrucción del país podría superar los 580.000 millones de dólares en la próxima década.

Negociaciones estancadas y tensión diplomática

Las conversaciones celebradas en distintas ciudades del mundo desde 2025 no lograron avances concretos. El principal punto de conflicto sigue siendo Donetsk: Rusia exige la retirada ucraniana de territorios que considera propios, mientras Kiev rechaza cualquier cesión sin garantías de seguridad.

En declaraciones recientes, Zelenski pidió al presidente estadounidense Donald Trump mantener el respaldo a Ucrania y avanzar hacia un alto el fuego antes de discutir posibles concesiones.

Putin, por su parte, sostuvo que Rusia alcanzará sus objetivos militares si fracasa la vía diplomática.

Economía, sanciones y efectos globales

Las sanciones occidentales impactaron fuertemente en Rusia, aunque Moscú logró amortiguar el golpe reorientando exportaciones energéticas hacia Asia y aumentando el gasto militar interno.

Ucrania, en cambio, sufrió una caída cercana a un tercio de su PIB en 2022 y continúa dependiendo del financiamiento internacional para sostener su defensa y funcionamiento estatal.

Antes de la guerra, Rusia y Ucrania representaban una parte clave del comercio mundial de trigo, maíz y aceite de girasol, por lo que el conflicto sigue influyendo en los precios internacionales de alimentos.

Ayuda militar y alianzas internacionales

Europa se consolidó como el principal sostén económico y militar de Ucrania, mientras Estados Unidos redujo significativamente su asistencia tras el cambio político en Washington.

Según informes internacionales, Ucrania recibió cientos de tanques, vehículos blindados, sistemas antiaéreos y municiones. Rusia, en tanto, obtuvo apoyo militar de Corea del Norte e Irán, además de asistencia indirecta para sortear sanciones internacionales.

La Unión Europea y el veto de Hungría

En el plano político, la Unión Europea no logró aprobar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia debido al veto de Hungría, lo que evidencia divisiones internas dentro del bloque a cuatro años del inicio de la guerra.

Un conflicto sin final cercano

Cuatro años después del comienzo de la invasión, la guerra continúa activa, con líneas de frente prácticamente congeladas, negociaciones paralizadas y consecuencias humanas, económicas y geopolíticas que siguen acumulándose sin una solución inmediata a la vista.