La abogada argentina Agostina Páez, detenida en Brasil tras ser acusada de injuria racial, denunció haber recibido múltiples amenazas de muerte y agresiones verbales mientras permanece bajo prisión preventiva en Río de Janeiro. La mujer decidió hacer públicos los mensajes intimidatorios que, según afirmó, comenzaron a intensificarse luego de que el caso tomara repercusión internacional.
Desde su lugar de detención en Río de Janeiro, Agostina Páez aseguró que recibe constantes mensajes de odio, insultos xenófobos y amenazas directas a través de sus redes sociales.
La abogada compartió capturas de pantalla donde pueden leerse intimidaciones y expresiones violentas enviadas por usuarios de distintos países. Entre los mensajes difundidos aparecen advertencias y agresiones verbales que generaron preocupación por su seguridad personal.
Ante esta situación, decidió restringir nuevamente los comentarios en sus perfiles digitales luego de haberlos reactivado recientemente.
El hecho que derivó en su detención
Páez permanece en Brasil desde mediados de enero, cuando fue denunciada tras un incidente ocurrido en un bar donde fue filmada realizando gestos considerados racistas hacia empleados del establecimiento.
De acuerdo con su versión, el conflicto comenzó por una discusión vinculada a una cuenta mal cobrada durante una salida con amigas. Sin embargo, las imágenes del episodio se viralizaron rápidamente y fueron incorporadas como prueba clave en la causa judicial.
La justicia brasileña la imputó por el delito de injuria racial, una figura penal que contempla penas de hasta cinco años de prisión efectiva.
Actualmente, la acusada se encuentra bajo prisión preventiva con monitoreo electrónico mediante tobillera y con prohibición de abandonar el país mientras avanza el proceso.
Temor por su seguridad personal
Según manifestó la propia abogada, el nivel de hostilidad generado en redes sociales incrementó su temor a sufrir agresiones físicas. En los mensajes difundidos se observan amenazas explícitas y expresiones violentas dirigidas hacia su persona.
Páez sostuvo que no se siente segura para circular libremente y que el impacto mediático del caso derivó en un escenario de fuerte exposición pública.
El proceso judicial continúa en manos de la justicia brasileña, que deberá determinar su situación penal en las próximas etapas de la investigación.
