En medio de un escenario de alta tensión política e internacional, Delcy Rodríguez asumió este lunes la presidencia interina de Venezuela, apenas dos días después del operativo de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, trasladados a territorio norteamericano para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo.
La asunción de Rodríguez se realizó ante la Asamblea Nacional en Caracas, en una sesión marcada por la incertidumbre institucional. Durante su discurso, la flamante mandataria interina calificó a Maduro como un “rehén” del gobierno estadounidense y aseguró que su gestión tendrá como eje la defensa de la soberanía nacional.
Rodríguez afirmó que el chavismo considera la detención del exmandatario como un “secuestro” y sostuvo que el Ejecutivo venezolano buscará su liberación a través de los canales políticos y diplomáticos.
La figura de la “ausencia forzosa”
La llegada de Delcy Rodríguez al poder fue respaldada por una sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que habilitó su asunción ante lo que definió como una situación de “ausencia forzosa” del presidente.
Este concepto jurídico fue introducido debido a que la Constitución venezolana no contempla explícitamente la captura de un mandatario en el exterior como causal de ausencia. De esta manera, el TSJ evitó declarar una vacante absoluta del cargo, lo que hubiera obligado a convocar elecciones presidenciales en un plazo de 30 días.
La resolución permite que Rodríguez ejerza la presidencia por 90 días, con posibilidad de prórroga por otros tres meses previa autorización parlamentaria.
Respaldo del chavismo y de las Fuerzas Armadas
El nuevo gobierno interino cuenta con el apoyo explícito del alto mando militar y de las principales figuras del chavismo. En la misma sesión legislativa, la Asamblea Nacional —donde el oficialismo mantiene una amplia mayoría— inició un nuevo período de cinco años.
En ese marco, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina, fue reelecto como presidente del Parlamento y designado al frente de una comisión especial destinada a gestionar la liberación de Nicolás Maduro.
Señales contradictorias hacia Estados Unidos
Si bien Delcy Rodríguez rechazó públicamente lo que calificó como una “injerencia extranjera”, en declaraciones posteriores dejó abierta la posibilidad de cooperar con Washington, un gesto que podría marcar un giro estratégico en la relación bilateral con Estados Unidos.
Esta postura ambigua se da mientras la administración norteamericana insiste en que mantendrá la presión política y diplomática sobre Venezuela.
Figuras clave en el nuevo escenario político
Tras la caída de Maduro, el control del poder parece concentrarse en un núcleo reducido de dirigentes del oficialismo, entre ellos:
- Diosdado Cabello, quien continúa al frente del Ministerio del Interior.
- Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y principal operador político.
- Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario y actual diputado, que ratificó su respaldo a la nueva conducción.
Durante la sesión legislativa, diputados oficialistas corearon consignas de apoyo a Maduro, reafirmando la lealtad al líder desplazado mientras se redefine el rumbo político del país.
