El presidente Javier Milei expuso este martes ante el Foro Económico Mundial de Davos, donde realizó una encendida defensa del capitalismo de libre empresa, elogió los resultados de su gestión y lanzó duras críticas contra el socialismo, la intervención estatal y las agendas impulsadas por organismos internacionales.
Durante su discurso, Milei destacó el rumbo económico adoptado desde el inicio de su gobierno y defendió el proceso de reformas estructurales impulsado por su administración. En ese marco, resaltó el rol del denominado “Ministerio de los Rendimientos Crecientes”, a cargo de Federico Sturzenegger, y aseguró que se implementaron 13.500 reformas orientadas a eliminar trabas al crecimiento económico.
Según el Presidente, estas medidas permitieron reducir la pobreza del 57% al 27%, al tiempo que sentaron las bases para un crecimiento sostenido basado en la libertad económica y la iniciativa privada.
Críticas a la regulación y a los “fallos de mercado”
Milei sostuvo que regular mercados concentrados implica “matar el crecimiento”, ya que se castiga a quienes alcanzaron posiciones de liderazgo a través de la innovación y el descubrimiento empresarial. En ese sentido, rechazó la noción de “fallos de mercado”, afirmando que se trata de un argumento teórico utilizado para justificar la intervención del Estado y la redistribución forzada de ingresos.
Apoyado en autores como Hans-Hermann Hoppe, el mandatario señaló que toda regulación deriva en menor producción y un deterioro del nivel de vida, mientras que el respeto irrestricto a la propiedad privada garantiza eficiencia y progreso.

La Inteligencia Artificial como motor del futuro
En un tramo dedicado a la tecnología, Milei comparó a la Inteligencia Artificial con la histórica “fábrica de alfileres” de Adam Smith, al definirla como un multiplicador de rendimientos capaz de aumentar el bienestar global. Sin embargo, advirtió que su desarrollo solo será posible si los gobiernos evitan imponer restricciones.
Además, desestimó los escenarios distópicos asociados a la IA, calificándolos como “tonterías”, y afirmó que su expansión estará determinada por el tamaño del mercado y los recursos financieros reales.
Propiedad privada, justicia y ética
El Presidente definió al liberalismo a partir del respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, citando a Alberto Benegas Lynch (hijo) y al derecho romano, a través de la figura de Ulpiano. Para Milei, el capitalismo es el único sistema justo porque se basa en la voluntad, la propiedad privada y el intercambio voluntario.
Afirmó que cualquier intento de redistribución forzada constituye un ataque a los derechos naturales y desalienta el esfuerzo productivo, afectando al conjunto de la sociedad.
“Maquiavelo ha muerto” y la unión entre justicia y eficiencia
Milei inició su exposición con una frase contundente: “Estoy aquí para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”. Desde esa premisa, cuestionó el supuesto conflicto entre eficiencia y justicia en el diseño de políticas públicas, al que calificó como falso.
Apoyado en autores como Jesús Huerta de Soto, sostuvo que “lo justo no puede ser ineficiente y lo eficiente no puede ser injusto”, afirmando que ambas dimensiones son inseparables cuando se respeta la propiedad privada y la función empresarial.
Críticas al utilitarismo político
El mandatario también cuestionó el utilitarismo político, al considerar inadmisible sacrificar la justicia en nombre de la eficiencia o la conveniencia coyuntural. Según Milei, el abandono de los principios éticos y morales conduce inevitablemente a políticas injustas que terminan colapsando tanto en lo económico como en lo social.
Occidente, socialismo y el caso venezolano
Milei advirtió que Occidente atraviesa una crisis profunda, producto de haber adoptado agendas que calificó como socialistas. Recordó sus exposiciones previas en Davos y señaló que estas políticas, aunque presentadas con buenas intenciones, generan siempre los mismos resultados negativos.
Como ejemplo, citó a Venezuela, donde denunció no solo una caída del 80% del PBI, sino también el establecimiento de lo que definió como una “narcodictadura sangrienta” con impacto regional.
Capitalismo como sistema ético
Hacia el cierre, el Presidente sostuvo que la defensa del capitalismo de libre empresa no debe basarse únicamente en su superioridad productiva, sino en su virtud ética y moral. Citando a Israel Kirzner, afirmó que el cuestionamiento actual al capitalismo no es económico, sino moral, y aseguró que se trata del único sistema compatible con la justicia.
Valores judeocristianos y derechos fundamentales
Finalmente, Milei llamó a retornar a los valores judeocristianos, la filosofía griega y el derecho romano como camino para “salvar a Occidente”. Distinguió entre derecho natural y derecho positivo, y afirmó que cuando una ley se aparta de la naturaleza humana “puede ser legal, pero no legítima”.
Concluyó señalando que los derechos fundamentales son el derecho a la vida y a la libertad, y que cada persona debe poder buscar su propia felicidad sin interferencias del Estado.
