A 11 años del femicidio de Yésica Muñoz: el caso que marcó a Esquina

Este 20 de mayo de 2026 se cumplen 11 años del femicidio de Yésica Muñoz, la adolescente de 16 años asesinada en 2015 en la ciudad de Esquina. El caso estremeció a toda la provincia de Corrientes y continúa siendo una herida abierta en la comunidad, que cada año mantiene vivo su pedido de memoria y justicia.

Durante la madrugada del 20 de mayo de 2015, el mismo día en que cumplía años, Yésica Muñoz fue atacada a metros de su hogar. De acuerdo con la investigación judicial, la joven fue emboscada, arrastrada hacia un pinar, abusada sexualmente y posteriormente asesinada.
El brutal hecho no solo sacudió a Esquina, sino que se convirtió en uno de los casos más dolorosos y recordados de la provincia.

Condenas por el femicidio: cuatro implicados y penas firmes

En marzo de 2019, el Tribunal Oral Penal de Goya dictó condenas ejemplares para los responsables.
Los acusados Marcelo “Yaqui” Sandoval, Cristian Javier “Tucu” Franco y Osvaldo Mariano “Goyano” Navarro recibieron prisión perpetua por el delito de homicidio triplemente agravado —criminis causa, femicidio y participación de varias personas—.

El cuarto implicado, Carlos Luis “Bolita” Franco, fue condenado a 15 años de prisión, ya que era menor de edad al momento del crimen y su causa quedó bajo intervención de la justicia de menores.

Un fallo considerado justo por la familia de Yésica

La querella, encabezada por la abogada Romina Baibiene en representación de Alejandra Muñoz, madre de la víctima, celebró la sentencia.
Baibiene afirmó públicamente que se trató de “una resolución justa, donde el tribunal valoró de manera correcta todas las pruebas presentadas durante el juicio”.

Memoria viva y un pedido que no cesa

El fiscal del caso sostuvo en su momento que “Yésica fue emboscada”, destacando que el ataque estuvo premeditado y ejecutado en grupo.
A 11 años del crimen, el dolor sigue presente en la familia, en sus allegados y en cada vecino de la comunidad esquínense. El femicidio de Yésica Muñoz se transformó en un símbolo en la lucha contra la violencia de género y un recordatorio permanente de la necesidad de justicia, prevención y compromiso social.