Un juzgado ordenó que los guardadores de un adolescente afronten los gastos de su tratamiento psicológico y traslados, luego de que se interrumpiera una guarda con fines de adopción y el joven regresara al sistema de protección estatal. La decisión fue tomada al considerar el impacto emocional que generó la desvinculación en el menor.
El caso involucra a un adolescente que había sido incorporado a una guarda con fines de adopción, instancia previa a concretar legalmente la adopción definitiva.
Sin embargo, el vínculo no prosperó y el joven debió regresar al sistema estatal de protección.
El impacto emocional de la desvinculación
Ante esta situación, el Juzgado interviniente evaluó las consecuencias emocionales que la interrupción del proceso generó en el adolescente.
Por ese motivo, se dispuso que los guardadores deban hacerse cargo de los gastos vinculados al tratamiento psicológico del joven, además de cubrir los traslados necesarios para garantizar la continuidad de la asistencia.
Prioridad en la protección del adolescente
La resolución judicial pone el foco en el derecho del menor a recibir contención y acompañamiento profesional luego de atravesar una experiencia de fuerte impacto afectivo.
Desde el ámbito judicial remarcaron la importancia de preservar la estabilidad emocional de niños, niñas y adolescentes involucrados en procesos de adopción.
Un fallo con fuerte contenido humano
El caso abre nuevamente el debate sobre la responsabilidad afectiva y emocional dentro de los procesos de guarda y adopción.
Además, deja en evidencia la necesidad de fortalecer los acompañamientos interdisciplinarios antes, durante y después de cada vinculación, especialmente en situaciones donde el proceso no logra consolidarse.
